San Cristóbal. Siglo XVII

Memoria histórica, heráldica y vexilológica para la adopción del escudo de armas y bandera municipales de San Cristóbal de la Cuesta
Luis M. Hernández Olivera

 

3.2. Fundamentos históricos

3.2.1. Los orígenes de San Cristóbal de la Cuesta

A ambos lados del Duero, en la región occidental de la provincia de Salamanca, abundan los castros ibéricos, expresivos de una densa población, pero en la comarca de la Armuña solo podemos señalar los de la Velles y Villamayor que estarían ocupados por los vacceos. Menos noticias tenemos acerca de la ocupación de este territorio antes del siglo XII.

Cuando Salamanca fue reconquistada, el conde don Ramón, por mandato de su suegro Alfonso VI, inicia la definitiva repoblación de esta zona salmantina. Esta labor más tarde la completarían sus sucesores doña Urraca, Alfonso VII, Fernando II y Alfonso IX. Esta actuación repobladora se ve facilitada por la seguridad que aportaban las fortificaciones de Salamanca y Alba de Tormes, situadas más al sur, y por la facilidad de penetración que suponía la calzada de la Guinea.

Una vez que se anunció la repoblación mediante una carta puebla del rey, acudieron gentes, principalmente de las comarcas leonesas del Cea y del Esla, y a ellos se unieron otras de muy diversa procedencia que dejaron su huella en la toponimía: Naharros, Castellanos de Villiquera, Castellanos de Moriscos, Moriscos, Palencia....

Un papel especial en la tarea de colonizar la tielTa la desempeñaron las instituciones eclesiásticas, especialmente el cabildo de Salamanca. Además del culto, de la administración de los sacramentos, la predicación de la moral y el estudio de las Esc11turas, el cabildo se encargó de canalizar la población recien llegada.

A medida que se desaITolla la colonización del telTitorio el patrimonio de la catedral de Salamanca, el más antiguo, va progresivamente aumentando. Ese dominio comenzó con Raimundo de Borgoña y fue posteriormente confirmado e incrementado, especialmente, por Alfonso VI, Alfonso VII, Fernando II y Alfonso IX. Por la documentación que se conserva en la Catedral de Salamanca sabemos que Raimundo donó al obispo algunas villas acotadas, es decir sujetas a la jurisdicción del prelado.

El establecimiento por Fernando II de una sede episcopal en Ciudad Rodrigo, y el consiguiente recorte de los ideales expansionistas de los salmantinos. provocó la sublevación de éstos contra el rey. A la sublevación respondió militarmente Fernando II, atravesando la Armuña y dirigiendo se contra Salamanca venciendo a los rebeldes en la Valmuza. Después de estos hechos el rey visitó frecuentemente la ciudad dedicándose a engrandecer en cada visita el obispado salmantino, mediante la confmnación de los privilegios de sus antecesores o mediante la concesión de nuevas villas.

Una de esas villas objeto de donación al cabildo fue San Cristóbal de la Cuesta junto con Cantalapiedra, Topas, San Pelayo de Cañedo, Aldea de Pedro Cid, Carrascal con sus términos, los dos Espinos, los dos Zamayones, El Arco y la mitad de Aldearrochigo como se especifica en las confllmaciones de Alfonso VII, el Emperador de 12 de abril de 1136, de Fernando II, en ocubre de 1167 y de Alfonso VIII el día 20 de diciembre de 11783.

A finales de siglo el señorio del cabildo se detiene, y por el contrario el concejo adquiere fuerza. En 1194 el Concejo de San Cristóbal pacta con el Concejo de Toro la incorporación a su hermandad. El Concejo de San Cristóbal se comprometió a pagar anualmente una cantidad para colaborar en la construcción del puente de Toro "ad faciendam pontem vestram de tauro" mientras que el Concejo de Toro se obliga a ayudar a San Cristóbal, mediante la exención del protazgo, sus vecinos serían juzgados por el juicio de Toro y no se les arrestaría en los campos.

 

3.2.2. El señorio eclesiástico: El fuero de San Cristóbal de la Cuesta

El fuero de San Cristóbal fue concedido por el cabildo de Salamanca en 1220, con el consentimiento de su obispo don Gonzal06. Se trata de un fuero concedido a una población ya establecida, y por tanto con campos ya explotados, incluso sus pobladores aparecen constituidos en "concilio".

El fuero no presenta una regulación completa de toda la vida local, ya que todo lo relacionado con los delitos como homicidios, hurtos, caloñas, etcétera se rige por el fuero de Salamanca. El aspecto agrario es acusado. Destaca el interés por aumentar el área de viñedo. Asi cualquier nuevo h_bitante que viniera a establecerse en San Cristóbal, estaba exento del pago de impuestos durante dos años. Solo tenía la obligación de plantar una aranzada de viña el primer año y cuidarla durante éste y el año siguiente, teniendo que presentar fiadores del compromiso. Si al cabo de los dos años abandonaba el lugar, la viña pasaba a poder del cabildo.

También se favorecía la afluencia de nuevos habitantes mediante el matrimonio de hombres de otros lugares con las mujeres de San Cristóbal, pues si ese nuevo matrimonio decide vivir en San Cristóbal estaría libre de pechos (impuestos) durante un año.

El fuero presenta una enfiteusis o arrendamiento a largo plazo, en el cual no sólo las heredades eran transmisibles hereditariamente, sino que también podían ser enajenadas, pero a condición de que fueran vendidas a otro vecino sujeto al mismo fuero o a la persona que tuviera la villa en nombre del cabildo. No consta que el señor tuviera que dar su consentimiento y aprobación.

Este fuero de San Cristóbal, es el más tardío, y supone un notable progreso en cuanto a la independencia de los vasallos respecto de su señor, si se compara por ejemplo con otros de la ll1lsma zona.

Los pobladores estaban obligados al pago de un "foral", "pactum" o "infurción" anual que estaba relacionada con una tasa fija y por lo tanto no tenía que ver con las cosechas obtenidas. Los habitantes de San Cristóbal debian pagar cuatro dineros por el pan, una ochava de cebada y una carga de leña; de todos estos pagos estaban exceptuados los hortelanos y los yugueros. Y además en concepto de fonsadera estaban obligados a pagar la mitad que los habitantes de Salamanca. Los jueces y alcaldes del lugar quedaban libres de la "facendera", lo que indica que el resto de vecinos si debian pagar por tal concepto. Si el rey, la reina, algún infante o el señor de la villa come en ella los que tengan bienes por valor de diez aureos han de dar su posta integra, los que solo tengan cinco aureos darán la mitad y los que no posean más que por valor de dos y medio entregarán la cuarta parte de la posta.

 

4.3. Forma del poblamiento

Los habitantes de la Almuña se concentraron de diferentes formas de población. Las más típicas y las que más han perdurado en su estructura son las aldeas y las dehesas. Las aldeas, como en el caso de San Cristóbal, son núcleos muy pequeños, fOlmados por media docena de viviendas, situadas en torno a una pequeña y pobre iglesia, que se levantaron casi siempre junto a las riberas, donde el agua es menos escasa.

La repoblación se hizo siguiendo un plan racional que fijmia la tierra a roturar y dejaba montes comunales para una o varias aldeas, como la comunidad de pastos entre San Cristóbal de la Cuesta y Castellanos de Mariscos; o la de Falencia de Negrilla y la misma Neglilla. Fué una disuibución racional que en San Cristóbal del Cuesta perduró hasta el siglo XVllI.

 

4.4. La actividad económica

Según el Catastro del Marqués de la Ensenada, y es una distribución que como hemos comentado podemos exu-apolar a los siglos medievales y modernos, San Clistóbal dedicaba a viñas 50 fanegas de tierra de tercera calidad y oU'as cincuenta entre las de primera y segunda; igual cantidad al centeno, y al trigo 466 fanegas en las tieITas de primera calidad, otras tantas en las de segunda y solo dos más en las de tercera, todo sin solución de continuidad, mienu'as que los pastos eran coto mancomunado con el inmediato pueblo de Castellanos de Mariscos.

Gracias a esa disu'ibución el monte debió tener tanta importancia como la agricultura. Entre la aldea y el monte quedaban los cultivos. A un lado el trigo y el centeno, alternando con el barbecho, y en lado opuesto las viñas.

A partir del siglo XVIII aumenta la población y por tanto las necesidades. Se intenta conseguir un mayor partido de la tieITa disponible, El labrantío cerealista seguía explotándose por el sistema de año y vez. Conseguir algo de la hoja improductiva llegó a ser una verdadera obsesión.

En la primera mitad de siglo se amplia la explotación de la tieITa. Se habían sembrado algunas legumbres a sobrepajas del uigo. Se persigue con estos cultivos no la completa rotación, imposible ante la falta de abonos minerales, sino sustituir el barbecho por el mediobarbecho. Se emplean legumbres cuya sementera se realiza de enero a marzo, con lo que la tielTa puede recibir labores y descanso durante todo el otoño e incluso el invierno.

Gracias a estos cambios e innovaciones se alcanzó una racional rotación de cultivos que se modificará con la llegada de los abonos minerales a principios del siglo XX. Se abonan las tierras sembradas de cereal, las legumbres se siembran después del medio barbecho y la descomposición de las pajas les basta como abono. Mas adelante ya no será necesario distinguir las dos hojas de cada término pues se labran y cultivan todos los años. En cuanto a los cereales se siembra trigo, centeno, cebada y avena. La leguminosa que más importancia tiene es la lenteja seguida por el garbanzo.

En la actualidad la agricultura es la principal actividad económica de San Cristóbal de la Cuesta con un importante cutivo de legumbres, especialmente la lenteja, cuya producción se encuentra acogida al Consejo Regulador de la Denominación Específica Lenteja de la Almuña.

Los cambios socioeconómicos que se produjeron a partir de la década de los sesenta al sustituirse progresivamente la autarquía por una economía de mercado, provocaron un éxodo de la población rural y un incremento de la mecanización y de los rendimientos.

En la actualidad la agricultura es la plincipal actividad económica de San Cristóbal de la Cuesta. La actividad agrícola, como en el resto de la Armuña, se caracteriza por el predominio del secano y dentro de éUos cereales (trigo y cebada). Las leguminosas, especialmente la lenteja, ocupan importantes porcentajes de la superficie cultivada, que se incrementaron con la mecanización de las labores agrícolas y el desatTollo de la Denominación de Otigen "Lenteja de la Almuña".

En los próximos años se puede señalar un cambio de las características económicas, en primer lugat', por la expansión del área petiurbana de Salamanca y el envejecimiento de la población agrícola lo que se traducirá en una importante reducción de la supelficie cultivada.

 

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