Adopción de escudo de armas y bandera

ADOPC0_8384_1IÓN DE ESCUDO DE ARMAS Y BANDERA  

Aunque  los griegos y romanos utilizaron  ímbolos de distinción, la Armería, tal y como hoy  la entendemos, aparece en la Edad Media con motivo de las Cruzadas a los Santos Lugares.

 

El   objetivo  inicial  era  diferenciar  a  los  caballeros  en  los  combates, pues  éstos  al estar completamente  revestidos  de  los  metales  de  que se componía su armadura, no se podían reconocer. Los  escudos  defensivos, aprovechando  sus  refuerzos  ( clavos o fajas ) son los que dan la pauta para iniciar lo que serán las piezas heráldicas, al pintar sobre ellos diferentes colores para distinguir rápidamente a unos guerreros de otros.

Junto a la cruz que muchos llevaban y que fue el emblema común y más difundido, comienzan a  aparecer  las  primeras  piezas  y  figuras que quieren dar a entender la fiereza o el ideal de quienes los adoptan.

Se  hizo  igualmente  necesario  que  los  grandes  señores  dispusieran  de  un  símbolo  para autentificar los documentos y que fuera reconocible por sus súbditos, en su mayoría iletrados. De  este  modo  se  crearon  los sellos, representando generalmente al señor sobre su caballo con un escudo con su emblema y en posición de combate.

Es  a  principios  del  siglo  XII  cuando  los  blasones  se  van  ntroduciendo entre la nobleza europea, en un primer momento de carácter personal y posteriormente hereditarios. A finales de  este  siglo  se van encauzando los sistemas de sucesión de las armerías, aunque quedaban sujetas  al  apricho de quien las debía usar de acuerdo con sus gustos personales, aficiones o aspiraciones. En  estos  años  se extiende  a la totalidad de los nobles, quienes, por otro lado aportaban  la  casi totalidad  de infantes  y  caballeros  para  las  guerras. Paralelamente  a su aplicación  se  va  extendiendo  a  la familia, a  las  mujeres  y a los clérigos. De éstos últimos pasan a las comunidades religiosas y posteriormente a los hombres ricos. Por tanto el uso de las armerías no constituye una prueba de nobleza sino de distinción de la familia o linaje.

Igualmente, el uso de distintivos  se  extiende  las  artes y   los oficios y así en los años finales del  siglo  XIV, aparecen  los primeros emblemas de las corporaciónes. A partir de entonces nacen y  se  difunden  las primeras  reglas referentes a la Heráldica, inicándose su ordenación por  medio de  los  reyes  de  armas. En el siglo XIV, la Heráldica se extiende rápidamente a los  municipios, adaptando unas  veces  las  armas  de sus  propios señores, mientras  que en otras  lo  hacen   por   propia   composición,  expresiva  de  particularidades  de  su  término, o  de  los hechos y motivos más representativos de su historia.

En Castilla y
ropio escudo de armas  a  través  de  la  orden ministerial de 16 de Julio de 1840, que sería ratificada por otra orden   de  30 de  agosto de 1876. Gracias  a  esta  última  disposición,  el Archivo Histórico Nacional  constituyó  una  importante colección  de  improntas  e sellos municipales. Un siglo después y a instancia del Instituto Salazar y Castro  del Consejo Superior  de Investigaciones Científicas, el  Ministerio  de  la  Gobernación  vuelve  a  intentarlo  al  dictar  una ueva orden ministerial  de  23  de  marzo  de  1956, por  la  que  se insiste en la obligación que tienen los ayuntamientos de  disponer  de  rmas propias que les diferencien de los demás. Todo ello ha hecho que la  Heráldica  municipal sea la más practicada , haya aumentado constantemente y cada  año  sean  numerosos  los  ayuntamientos  que  rehabilitan  o  adoptan  viejos o nuevos escudos de armas.

El  Ayuntamiento de  San  Cristóbal  de  la  Cuesta,  con  el  fán cultural de recuperar su rica historia,  desea  ahora  adoptar  un   escudo  herádico  y   una  bandera  que  le  representen, simbolizando en él su pasado y constituyendo un vínculo de identificación entre sus vecinos y frente  al   resto  de  municipios. Toda  entidad,  como  afirman  dos  importantes  heraldistas Galbreath  y  Fourez,  tiene  perfecto  derecho  a la creación de sus propias armas, aunque al existir la legislación heráldica es preciso que la adopción se ajuste y regule por la materia que la rige en cada comunidad o estado.

 BASES PARA EL ESCUDO Y BANDERA MUNICIPALES DE SAN CRISTÓBAL DE LA CUESTA.

Toponimia 

En  este  caso,  la  villa  lleva  la denominación de San Cristóbal ("el que lleva a Cristo"), nos  encontramos con un hagiotopónimo o topónimo religioso, al  igual  que otros muchos pueblos de la provincia de Salamanca.

La religión que tan hondamente  penetró en  la sociedad medieval, es una de las facetas de la vida  del  hombre  que  más  huella ha dejado en la toponimia. San Cristóbal fue venerado en Caledonia  a  partir del  siglo V y se  extendió  pronto por todo el mundo cristiano: Cristóbal, un gigante  cananeo  sirvió al sobreano  más poderoso y se puso al servicio de Satanás. Pero se percató que  la  vista  de  un crucifijo  bastaba  para hacer huir a éste. Se comprometió en el servicio a Cristo, y ayudó los viajeros a atravesar un curso de agua peligroso.Una tarde un niño le llamó. Se lo subió a hombros. El niño pesaba cada vez más: el gigante, apoyado en su bastón,  llego  finalmente  a  la  orilla  opuesta  en  la  que un ermitaño le guió con su luz. "Soy Cristo, tu  rey, le  reveló entonces  el niño, has  llevado  sobre  tus  espaldas a aquel que creó el mundo. Cómo  prueba, añade, hunde  tu  astón en el suelo, mañana habrá florecido y dará frutos". La predicción  se  cumplió. Más  tarde, Cristóbal  habría  predicado  a  Cristo  en  la ciudad de Samos en Licia, con n éxito considerable. Encarcelado, se negó a hacer sacrificios a los dioses. Le  encarcelaron  con  dos  cortesanas, a  las  que  convirtió. Se  vió sometido a suplicios  tomados  del  fondo  común  de  las  leyes  hagiográficas: varas  de  hierro, parrilla, flechas que regresaban a su punto de partida. Murió decapitado.

El  nombre  de  la  villa  se completa con  un término geográfico : cuesta". El relieve, como la religión, ha  influido  de  manera señalada en el origen de gran número de topónimos. Muchas veces  se une  al primer  elemento  eñalado en el nombre con el fin de que se le diferencie de otros topónimos. Así  son varias las  palabras con la significación de declive que ha originado tópónimos. Una  de  las  palabras  que más se repite es monte y también destaca el apelativo cuesta que es el que conforma el segundo  término de nuestro topónimo. 

Fundamentos históricos: Los orígenes de San Cristóbal de la Cuesta         

A ambos lados del Duero, en la región occidental de la provincia de Salamanca, abundan los castros ibéricos, expresivos de una  densa población, pero en la comarca de La Armuña sólo podemos  señalar  los  de  La  Vellés  y  Villamayor  que  etarían ocupados por los vacceos. Menos noticias tenemos acerca de la ocupación de este territorio antes del siglo XII. Cuando Salamanca fue  reconquistada,  l Conde Don Ramón, por mandato de su suegro Alfonso VI, inicia  la  definitiva  repoblación de esta zona salmantina. Esta labor más tarde la completarían sus sucesores Doña Urraca,  Alfonso VII y  Alfonso IX. Esta  actuación  repobladora  se  ve  facilitada   por  la  seguridad  que  aportaban  las  fortificaciones  de  Salamanca  y  Alba  de Tormes,  situadas  más  al  sur, y por la facilidad de penetración que suponía la Calzada de la Guinea.

Una vez que se anunció la repoblación mediante  una  carta puebla del rey, acudieron gentes, principalmente de  las  comarcas  leonesas  del  Cea  y  del  Ela, y a ellos se unieron otras de muy  diversa  procedencia  que  dejaron  su  huella  en la toponimia: Naharros, Castellanos de Villiquera, Castellanos  de  Moriscos, Moriscos,  Palencia ...Un papel especial en la tarea de colonizar la tierra la desempeñaron las instituciones eclesiásticas, especialmente el Cabildo de Salamanca. Además  del  culto, de la administración de los sacramentos, la predicación de la moral y el estudio de las  Esculturas, el  Cabildo  de  encargó de canalizar la población recién llegada.

A  medida  que  se  desarrolla  la  colonización del  territorio,  el patrimonio de la catedral de Salamanca, el  más  antiguo, va   progresivamente  aumentando.  Ese  dominio  comenzó con Raimundo  de  Borgoña y fue  posteriormente confirmado e incrementado, especialmente por Alfonso VI,  Alfonso  VII, Fernando II y Alfonso IX. Por la documentación que se conserva en  la  Catedral de  Salamanca  sabemos que Raimundo de Borgoña donó al Obispo algunas villas  acotadas,  es  decir,  sujetas   a   la  jurisdicción  del  prelado.  El  establecimiento  por Fernando  II  de  una  sede  episcopal  en  Ciudad  Rodrígo, y  el  onsiguiente recorte de los ideales expansionistas de los salmantinos, provocó la sublevación de éstos contra el rey. A la sublevación  respondió  militarmente  Fernando  II, atravesando  La  Armuña  y  dirigiéndose contra   Salamanca   venciendo  a   los  rebeldes  en  La  Valmuza. Después de estos hechos el Rey visitó frecuentemente  la ciudad  dedicándose  a  engrandecer en cada visita al Obispo salmantino,  mediante  la  confirmación  de  los  privilegios de  sus  antecesores o mediante la consesión de nuevas villas.

Una  de  esas  villas objeto de donación al Cabildo fue San Cristóbal de la Cuesta junto con  Cantalapiedra,  Topas,  San  Pelayo  de  Cañedo,  Aldea  de  Pedro  Cid, Carrascal con sus términos, los dos Espinos, los dos Zamayones, El Arco y la mitad de Aldearrodrigo como se especifica en las  confirmaciones de Alfonso VII, de 12 de abril de 1136, de Fernando II, en octubre  de  1167  y  de  Alfonso  VII  el  día  20  de diciembre de 1178. A finales de siglo el señorío del Cabildo se detiene, y por el contrario el concejo adquiere fuerza.

En  1194,  el  Concejo de  San  Cristóbal  de  la  Cuesta pacta  con  el  Concejo  de Toro la incorporación  a  su   hermandad. El  Concejo  de  San  Cristóbal  se comprometió  a  pagar anualmente una cantidad para colaborar en la construcción del puente de Toro "ad faciendam pontem  vestram  de  tauro"  mientras  que   el   Concejo de  Toro  se  obliga  a  yudar a San Cristóbal, mediante la exención del protazgo, sus vecinos sería juzgados por el juicio de Toro y no se les arrestaría en los campos.

El señorío eclesiástico: El Fuero de San Cristóbal de la Cuesta

El  fuero de  San   Cristóbal  de  la  Cuesta,  fue  concedido por el cabildo de  Salamanca en 1120, con  el  consentimiento  de  su  obispo Don Gonzalo. Se trata de un fuero concedido a una población ya  establecida, y por tanto con campos ya explotados, incluso sus pobladores aparecen  constituidos  en "concilio". El fuero no presenta una regulación completa de toda la vida local, ya  que  todo lo relacionado con los delitos como homicidios, hurtos, caloñas, etc, se  rige  por  el fuero  de  Salamanca. El  aspecto  agrario  es  cusado. Destaca el interés por aumentar el área de viñedo. Así  cualquier  nuevo habitante que viniera a establecerse en San Cristóbal, estaba exento del pago de impuestos durante dos años. Sólo tenía la obligación de plantar una aranzada de viña el primer año y ciudarla durante éste y el año siguiente, teniendo que presentar  fiadores  del  compromiso. Si al  cabo de los dos años abandonaba el lugar, la viña  pasada  a  poder  del  Cabildo. También  se  favorecía la afluencia de nuevos habitantes mediante el  matrimonio  de hombres  de otros lugares con mujeres de San Cristóbal, pues si ese  nuevo  matrimonio  decide  vivir  en  San  Cristóbal estaría libre de impuestos durante un año.     

El  fuero  presenta  una  enfiteusis  o  arrendamiento  a  largo  plazo,  en  el  cual  no  sólo  las heredades eran transmisibles hereditariamente, sino que también podían ser enajenadas, pero a  condición  de  que  fueran vendidas a otro vecino sujeto al mismo fuero o a la persona que tuviera  la  villa   en   nombre   del  Cabildo.   No  consta  que  el  señor  tuviera  que  dar  su consentimiento y aprobación.      

Este  fuero  de  San  Cristóbal, es el más tardío, y supone un notable progreso en cuanto a la independencia de  los vasallos respecto de su señor, si se compara por ejemplo con otros de la   misma  zona. Los  pobladores   estaban  obligados   al  pago  de  un  "foral",  "pactum"  o "infurción" anual que  estaba  relacionada con una tasa fija y por lo tanto no tenía que ver con las cosechas obtenidas. Los habitantes de San Cristóbal debían pagar cuatro dineros de pan, una  ochava  de  cebada  y una carga de leña; de todos estos pagos estaban exceptuados los hortelanos y los yugueros. Y además en concepto de fonsadera estaban obligados a pagar la mitad que los habitantes de Salamanca. Los jueces y alcaldes del lugar quedaban libres de la "facendera", lo  que indica que el resto de vecinos si debían pagar por tal concepto. Si el rey, la reina, algún infante o el señor de la villa come en ella los que tengan bienes de valor de diez aureos han de dar su posta íntegra, los que sólo tengan cinco aureos darán la mitad y los que no  posean   más   que   por   valor   de   dos   y   medio  entregarán  la  cuarta  parte  de  la posta.     

 Forma del poblamiento   

Los habitantes  de  La  Armuña  se concentraron en diferentes formas de población. Lás más típicas y las que más han perdurado en su estructura son las aldeas y las dehesas. Las aldeas, como en el caso de San Cristóbal,  son  núcleos muy pequeños, formados por media docena de viviendas, situadas en torno a una pequeña y pobre iglesia, que se levantaron casi siempre junto  a  las  riberas, donde  el  agua  es  menos  escasa.  La  repoblación  se  hizo  siguiendo un   plan   racional    que   fijaba   la    tierra  a  roturar   y  dejaba   montes  comunales   para una o  varias  aldeas,  como   la  comunidad  de  pastos  entre  San  Cristóbal  de  la  Cuesta  y  Castellanos  de  Moriscos;  o  la   de   Palencia   de   Negrilla   y  la  misma  Negrilla. Fue una   distribución   racional   que   en   San  Cristóbal  de  la  Cuesta  perduró  hasta  el siglo XVIII.

La actividad económica

Según  el  Catastro  del  Marqués  de  la  Ensenada,  y  es  una  istribución que como hemos comentado  podemos  extrapolar  a  los  siglos  medievales  y modernos, San Cristóbal de la Cuesta  dedicaba  a  viñas  50  fanegas  de  tierra  de  tercera  calidad y otras 50 entre las de primera y segunda; igual cantidad  al centeno,  al  trigo  466  fanegas en las tierras de primera calidad, otras  tantas  en  las de segunda y sólo dos o más en las de tercera, todo sin solución de continuidad, mientras que  los pastos eran coto mancomunado con el inmediato pueblo de Castellanos de  oriscos. Gracias  a  esa  distribución el monte debió tener tanta importancia como la agricultura. Entre  la  aldea  y  el  monte  quedaban los cultivos. Aun lado el trigo y el centeno, alternando con el barbecho, y en el lado opuesto las viñas.

A  partir  del  siglo  XVIII  aumenta  la  población  y  por  tanto  las  necesidades.  Se intenta conseguir un mayor partido de la tierra disponible. El labrantío cerealista seguía explotándose por  el  sistema   de  año  y  vez. Conseguir  algo  de  la  hoja  improductiva  llegó  a  ser  una verdadera  obsesión. En  la  primera  mitad  de  siglo  e amplía la explotación de la tierra. Se habían sembrado algunas legumbres a sobrepajas del trigo. Se persigue con estos cultivos no la completa  rotación, imposible  ante  la  falta de abonos minerales, sino sustituir el barbecho por  el  mediobarbecho. Se  emplean legumbres cuya sementera se realiza de enero a marzo, con  lo  que  la  tierra  puede  recibir  labores  y  descanso  durante todo el otoño e incluso el invierno.

Gracias a estos cambios e  innovaciones  se alcanzó  una racional rotación de cultivos que  se modificará  con  la   llegada  de   los abonos minerales a principios del siglo XX. Se  abonan  las  tierras sembradas de cereal, las legumbres se siembras después del    medio   barbecho   y a descomposición de las pajas les basta como abono. Más adelante ya  no será  necesario distinguir  las  dos  hojas  de  cada   término   pues  se  labran  y cultivan todos los  años.  En cuanto  a  los  cereales  se  siembra  trigo ,  centeno ,  cebada  y  avena.  La  leguminosa  ue más importancia  tiene es  la  lenteja  seguida  por  el garbanzo.      

En  la actualidad  la agricultura es  la  principal actividad económica  de San Cristóbal  de la   Cuesta.  La   actividad  agrícola,  como  en  el  resto  de  La  Armuña, se  cracteriza  por el   predominio del  secano  y  dentro  de  ellos  los cereales ( trigo y cebada ). Las  leguminosas, especialmente  las lentejas, ocupan importantes porcentajes de la superficie cultivada, que  se incrementaron  con  la  mecanización  de  las  labores  y  el  desarrollo  de  la   Denominación de Origen "Lenteja de La Armuña".      

En  los  próximos   años   se puede  señalar  un  cambio  de  las  características  económicas, en primer lugar, por la expansión del área periurbana de Salamanca y el envejecimiento de la población  agrícola   lo   que   se   traducirá   en   una   importante reducción de la superficie cultivada.

  COMPOSICIÓN HERÁLDICA 

Consideraciones generales 

Ante   los  resultados  negativos  que  se  han obtenido en las consultas realizadas en diversos centros  e   instituciones  como  la  Academia  de   la  Historia  y   la   iblioteca  Nacional  se puede  afirmar   que  el  Ayuntamiento   de  San  Cristóbal   de la Cuesta no ha tenido nunca  armas  distintivas.  Procede  por  tanto,  a  la  adopción  de  un  escudo  municipal  de  nueva creación.     

En  la  propuesta  de  blasonamiento  del  nuevo  escudo  se  ha  tenido  en cuenta el proceso histórico de  la  villa  y  u actividad económica, y de acuerdo con las normas de la Heráldica, se  ha  cuidado  el  diseño, tratanto  de  cojuntar sencillez y precisión, profundidad y claridad. Por ello, se  han  utilizado  los  motivos  indispensables y más representativos propios de este municipio.  

Blasón    

De azul  con  un cabrio de oro acompañado de dos espigas  de  trigo  también de oro, y  una hidria de  plata  adornada  de azucenas de los mismo, en punta. Timbrado de la Corona Real Española.       

Organización del blasón, contorno del escudo    

 Forma   

La  forma, es decir, la boca o contorno del escudo heráldico de acuerdo con  lo dispuesto en el  art. 11 del  Decreto  105/1991  de  9  de  mayo, por  el  que  se  regula  el procedimiento y  normas   heráldicas de aprobación,  modificación  y  rehabilitación  de escudos y banderas municipales es rectilíneo en  el   jefe  y  flancos  y  curvilíneos   por   la   arte   inferior o punta de  acuerdo   con   la   tradición   heráldica   castellano  -leonesa.  Esta   es   la  forma  que la Heráldica   univesal   considera   como  propia  y  privativa  de  España  y  es  la  más  usada tradicionalmente.    

Muebles Heráldicos              

Como   pieza   heráldica    un   cabrio   de  oro  y  como   figuras   heráldicas   dos   espigas  de oro  en  jefe y  una hidra de pata adornada de azucenas de lo mismo en punta.    

Expresiones Exteriores del blasón: Corona Real de España.  

Como timbre heráldico,  y  elevada   del   margen  uperior del escudo, se  emplea  la Corona Real   española. Este timbre  se   forma   por   un  círculo  de  oro,  enriquecido   de   piedras preciosas,  que  sostiene ocho  florones  u  hojas de  acanto, intercalados de  una perla  cada uno,  evantados, sosteniendo  cho diademas argadas de perlas, cerradas en loalto,  y en  su   unión  un  globo de  azur, con el Meridiano y  el Ecuador, de oro, sumando  de una  ruz llana de oro. Va forrada de gules. Gráficamente se ven cinco florones y cinco diademas.

Significación de estas armas.  

Las  armas  se  clasifican como tropológicas  por incorporar  elementos heráldicos alegóricos que aluden a la denominación y a las actividades  económicas o  riqueza natural  de la villa. El cabrio figura como un elemento alusivo a la orografía del lugar. San Cristóbal de la Cuesta se levanta sobre un monte, una de las escasas zonas elevadas de la comarca, la Armuña, que se caracteriza  por  la  llanura.  Este rasgo  distintivo  aparece  destacado  en   su  denominación mediante  el  topónimo  "Cuesta". Las  dos  espigas de trigo representan la principal actividad económica del  pueblo  y  las  características  naturales  de la zona conocida por su fertilidad. Por   último,  la   hidria   de  azucenas  es  un  mueble  de  vasallaje  por  ser  estas  las armas el    Cabildo  Catedralicio  de  Salamanca.  Figura  este  elemento   por  ser  esta   institución eclesiástica  la  que  llevó a cabo la fijación del  estatuto jurídico y el poblamiento  por el cual se consolidó politica y jurídicamente San Cristóbal de la Cuesta.     

MORFOLOGÍA DE LA BANDERA     

Consideraciones generales      

Consultadas  diversas  fuentes se concluye que no se conservan datos sobre la utilización de   bandera ni de su existencia en el pasado. En esta nueva bandera se ha partido del escudo de  la   villa,   pues  en  el se  contienen las  razones históricas, geográficas  y  económicas  que    representan al municipio y,  además,   por  coherencia,   tenemos que    apoyarnos   en    los    remates    del    escudo   para    establecer   los   colores    del paño.      

Elementos morfológicos de la bandera             

Formas y proporciones.

La   forma   de   la   bandera   debe   ser   cuadrada   conforme   a   las   normas   dadas por el  Rey  de  Castilla  y  León,  Alfonso  X  el  Sabio,  en   las  Partidas   y  de acuerdo con lo dispuesto  en  el  artículo  13  del   Decreto   105/1991, de 9 de mayo por el que se regula el procedimiento  y normas heráldicas de aprobación,  modificación y rehabilitación de escudos y banderas municipales.

Colores   

Los  colores   base   para   diseñar  la  bandera  municipal  son  los  principales  esmaltes  del escudo  municipal:  azul  y oro,  de  acuerdo  con  lo  dispuesto  en  el art.  14   del   Decreto 105/1991 . 

 Figuras  

Para situar en el paño se ha optado por escoger la figura más representativa del municipio de todas las que figuran  en  el escudo, frente a la práctica habitual de colocar en las banderas el escudo municipal.    

Estudio realizado por D. Luis M. Hernández Olivera. Licenciado en Geografía e Historia por la  Universidad   de Salamanca  el Cuerpo de Ayudantes de Archivos, Bibliotecas y Museos de  la  Universidad  de  La  Laguna.  Profesor  Titular  de  Archivística   de   la  Facultad   de Documentación de la Universidad de Salamanca.     

Ayuntamiento de San Cristóbal de la Cuesta
Plaza España 3. 37439 San Cristóbal de la Cuesta (Salamanca)

Teléfono: 923 36 13 00 | Fax: 923 36 13 00
Correo electrónico: administracion@sancristobaldelacuesta.es

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